Más de 60 escuelas suspenden clases por paro de maestros en Tijuana: CNTE
Los maestros exigen mejoras salariales, cambios en el sistema de jubilaciones y la derogación de la Ley del ISSSTE de 2007.
Tijuana, Baja California. Más de 60 escuelas de educación básica en Tijuana suspendieron actividades académicas debido al paro laboral convocado por docentes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), una movilización que se extenderá durante tres días y afectará a miles de estudiantes en la ciudad.
La suspensión de clases abarca los días lunes 1, martes 2 y miércoles 3 de junio, periodo durante el cual los maestros participarán en una serie de actividades de protesta como parte de una jornada nacional de presión para exigir respuestas a sus demandas laborales.
Entre las principales acciones programadas se encuentran marchas, concentraciones en puntos estratégicos de la ciudad, volanteo informativo, reuniones organizativas y manifestaciones públicas para visibilizar las demandas del magisterio. Además, los docentes han anunciado actividades en casetas de peaje y otros espacios públicos para difundir sus exigencias entre la población.
Los integrantes de la CNTE demandan la derogación de la Ley del ISSSTE de 2007, al considerar que afectó las condiciones de retiro de los trabajadores de la educación. También exigen el regreso a un esquema de jubilación basado en años de servicio,mejoras salariales, pagos pendientes a docentes interinos y mayor inversión en el sistema educativo.
Durante el arranque de las protestas, alrededor de mil 300 docentes participaron en una marcha por las principales vialidades de Tijuana, generando afectaciones al tránsito vehicular en la Zona Río y el bulevar Agua Caliente.
Representantes del movimiento señalaron que las actividades de protesta continuarán durante los tres días de suspensión de clases y no descartan nuevas movilizaciones en caso de no obtener avances en las mesas de diálogo con las autoridades federales.
La CNTE sostiene que estas acciones forman parte de una estrategia nacional para presionar al gobierno federal a atender las demandas históricas del sector educativo. Mientras tanto, padres de familia y estudiantes permanecen atentos a los comunicados oficiales para conocer cuándo se normalizarán las actividades escolares.


