Familias tijuanenses honran a sus seres queridos con visitas en Panteones municipales
A pesar de la modernidad y las presiones cotidianas, estas prácticas persisten como un lazo emocional con los ancestros
En el Panteón Municipal Número 1 y 10 de Tijuana, la tradición del Día de Muertos se mantiene viva entre familias que, año tras año, visitan las tumbas de sus difuntos con flores, comida y música, reafirmando la identidad cultural mexicana.
A pesar de la modernidad y las presiones cotidianas, estas prácticas persisten como un lazo emocional con los ancestros, aunque algunos observan una ligera disminución en la afluencia.
María Estela Cancino García, visitó la tumba de su nieto Héctor Gerardo, fallecido hace dos años a los 27 años.
“Pareciera que fue ayer cuando se fue y lo extraño mucho” confesó entre lágrimas, mientras explicaba que acude cada ocho días o mensualmente, pasando todo el día allí con comida y flores.
Leticia Montoya visitó a su hija Karen Michel quien tenía seis meses de edad cuando partió hace 27 años y cada año está presente en el camposanto visitándola.
“Siempre la tenemos en nuestro corazón, mi bebé era, mi princesa, como mexicanos seguimos nuestras tradiciones sin importar la religión y visitamos a nuestros fieles difuntos”, comentó.
Francisco Melchor, originario del estado de Guerrero y casado con una tijuanense, visita anualmente la tumba del padre de su suegra, quien falleció hace 15 años.
“Es muy bonito, yo digo que cada quien celebra como uno quiere. Entonces creo que es lo más importante tener a sus seres queridos, los que ya no están en este mundo y seguir con ellos en nuestros corazones”, comentó.
Desde el Estado de México, Reina Gabino, originaria de Tejupilco y radicada en Tijuana desde 1985, honra a su padre (fallecido en 1992), madre y hermana (muerta en junio pasado).
“Los extraño día a día”, dijo sobre su padre mientras describió las visitas anuales con flores y comida para estar un momento en su tumba.
Gabino expresó alegría por la creencia en la presencia de los difuntos, “Yo tengo la creencia que ellos sí vienen a vernos. llegaron anoche a las 12 y se van hoy a las 12 de la noche. Sientes la presencia de ellos y eso nos da mucho gusto”.
Desde la perspectiva económica, Juan Cuadros Pérez, vendedor en el panteón desde hace cinco años, notó una tendencia a la baja tanto en la venta como en las visitas, atribuyéndole a una menor visita en las honras a los fallecidos.
Trabaja solo en días festivos como el 1 y 2 de noviembre, y lamenta que las tradiciones se pierdan entre la juventud
“Es muy bonito, solo que año con año se han ido perdiendo y a la juventud no se le ha ido inculcando. Se van perdiendo poco a poquito conforme los años van pasando”, enfatizó.
Las visitas reflejan la resiliencia del Día de Muertos como pilar de la mexicanidad, uniendo dolor, fe y comunidad en un ritual único que trasciende el tiempo y las distancias regionales.



