Gerardo Ortiz ”canta” con el FBI en investigación
Gerardo Ortiz admitió ante la justicia federal que actuó en seis conciertos vinculados al CJNG.
CALIFORNIA (US) — El reconocido cantante de música regional mexicana Gerardo Ortiz se encuentra en el centro de una investigación federal en Estados Unidos por presuntos vínculos con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Ortiz declaró recientemente ante el FBI, reconociendo haber participado en seis conciertos organizados por individuos ligados al grupo criminal, como parte del juicio contra José Ángel del Villar, fundador de Del Records y su antiguo representante.
Ortiz fue contactado en 2018 por agentes federales en el aeropuerto de Phoenix, quienes le advirtieron formalmente que dejara de colaborar con Del Villar. Sin embargo, los fiscales sostienen que continuó participando en eventos donde había presencia de operadores del CJNG, violando así la advertencia del gobierno estadounidense. Del Villar fue encontrado culpable en 2025 de hacer negocios con promotores sancionados por lavado de dinero, violando la Ley Kingpin.
Además del testimonio, autoridades han puesto atención en el contenido de los narcocorridos interpretados por Ortiz y otros artistas, debido a que varios exaltan figuras y prácticas propias del crimen organizado. Uno de los ejemplos más citados es el siguiente fragmento:
“Pegado al SCAR-H
Y en la piernera, Glock
Un 488
Que ruge como león
Seguido por La Perla
A la orden del señor
Fiel al equipo Delta
Hay puro belicón…”
“…Yo soy el Delta 1
Yo soy El Colombiano
A la orden de los jefes
A donde ordenen vamos
De veras lo extrañamos
Nos hace falta El 2
Por acá lo esperamos
Mis respetos, señor
Al 3 brindo respeto
Y El 1 mi patrón”
Este tipo de letras, según los fiscales, forman parte de una narrativa de apología al crimen, donde se normaliza el uso de armas de alto poder, lujos obtenidos ilícitamente, y lealtades dentro de una supuesta jerarquía criminal.
Aunque Ortiz no enfrenta cargos criminales, su cooperación con el FBI ha sido clave para sustentar el caso contra Del Villar. Sin embargo, este episodio reabre el debate sobre el papel de la música regional mexicana —y específicamente los narcocorridos— en la legitimación cultural del narcotráfico.
Para muchos críticos y analistas, el caso Ortiz marca un punto de inflexión: por primera vez, una figura de alto perfil coopera abiertamente con las autoridades federales en un caso relacionado directamente con uno de los cárteles más poderosos del continente.


