La moda surrealista de Rodney Smith llega a México
Abre en el Museo Franz Mayer la primera exposición latinoamericana del fotógrafo neoyorkino que aseguraba que el estilo tenía que inspirar
Elegantes mujeres con cabezas de águila o lámparas gigantes, cajas trajeadas y pensativas tras sus lentes y bigotes, personas como árboles con follajes de paraguas, un hombre que parece volar sobre un montículo de paja y otro que quedó estático en el instante decisivo entra la vida y la muerte en el vacío de dos edificios.
Sombreros, muchos sombreros, sombreros por todas partes. Todo con una precisión casi milimétrica, casi de ficción, en hermosos paisajes en bosques, carreteras, jardines geométricos y hasta viejas mansiones.
Por primera vez la obra del fotógrafo neoyorkino Rodney Smith (1947-2016) llega a México con la nueva exposición “Surreal” del Museo Franz Mayer. Una muestra que propone remarcar las “resonancias surrealistas” en la obra de este fotógrafo que jamás militó en dicha vanguardia ni pronunció un manifiesto.
“Cuando visité biblioteca de Rodney Smith en su casa, me di cuenta que no era ni un fotógrafo, ni un artista, sino un filósofo que puso la fotografía al servicio de sus visiones y creó un lenguaje entre el mundo real y su mundo surreal”, contó la curadora de la exposición Anne Morin en conferencia de prensa.
La curadora en su tesis asegura que la obra Rodney Smitn—comúnmente catalogada como de moda, por su trabajo en revistas y grandes marcas como American Express, Heinz, Ralph Lauren, New York Times y otras— se emparenta con la búsqueda surrealista en sus intenciones de ver más allá de lo evidente, el tiempo onírico, la pérdida de gravedad y el teatro de lo absurdo.
“Las fotografías de Smith son creaciones reales, no acuden en ningún en ningún momento a un mecanismo para suplir a una carencia técnica, no tenía ni Inteligencia Artificial, ni Photoshop. Lo que se ve es lo que fue. El fue un ilusionista, pero no un mentiroso”, apunta la curadora por increíble que son las fotos.
La moda tiene que inspirar
En entrevista con El Sol de México, Leslie Smolan exesposa del fotógrafo y directora ejecutiva de Estate of Rodney Smith, explica cómo fue que este artista creó su singular propuesta fotográfica, que ha llamado la atención por sus similitudes con artista como el surrealista René Magritte (1989|-1967).
“No creo que él formulara una teoría al respecto ni que racionalizara su intención. Por ejemplo, pienso en esa imagen del hombre dentro del neumático. Algunas de esas fotos eran sesiones de moda, con ropa que costaba miles de dólares, pero la escena resultaba absurda, casi cómica”, dice la responsable de la obra de SmithNo creo que él formulara una teoría ni racionalizara su intención; algunas fotos, como la del hombre dentro del neumático, surgían de sesiones de moda con ropa costosa, pero la escena resultaba absurda y casi cómica
“Supongo que su intención era evitar que una foto fuera ‘normal’. Su idea de la moda era que debía inspirarte, hacerte sentir de cierta manera y no necesariamente llevar esa ropa”, dice la esposa que asegura que el artista no solía preocuparse por pertenecer a alguna tendencia o vanguardia”, agrega y apunta que los sombreros de su obra no era por su admiración por Magritte, sino por el gusto que tenía por dicha prenda.
En tanto a las técnicas y proceso que Rodney ejecutaba para hacer sus fotos, Leslie Smolan cuenta que el fotógrafo buscaba modelos que pudieran tener buena condición física para hacer acrobacias, buscaba locaciones y se dejaba llevar por su instinto, además de usar diversos artefactos y utilería que fabricaba de forma manual
“La IA para él sería literalmente “artificial”, porque lo que más disfrutaba era la experiencia de crear la imagen. Por supuesto, amaba los objetos bellos y cuidaba la impresión final, pero lo que lo movía era el momento de la toma”, apunta.
¿Entonces, qué es lo que buscaba Rodney Smith? En eso sí coinciden directamente la curadora de exposición que afirma que el fotógrafo estudio filosofía, basando toda su obra en la voluntad “de acceder a una perfección, una perfección divina”, la cual llevó hasta su vida personal, en el lugar donde hoy descansa su archivo en Nueva York, junto al río Hudson, en Estados Unidos.
“Al estar en ese espacio, donde todo es perfecto y está en orden, con los estantes hechos a medida y las impresiones tan exquisitamente enmarcadas, entiendes realmente quién era: un perfeccionista absoluto. Como Anne (la curadora) dice en sus ensayos, era una especie de intento fútil por alcanzar a Dios, por alcanzar la perfección, sabiendo que nunca lo lograría. Pero, aún así, quería intentarlo. Definitivamente, finaliza.


