Hospitales bajo tensión por presencia del ICE
Trabajadores de la salud en Estados Unidos denuncian que la creciente presencia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en hospitales.
En medio de un aumento en las acciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) dentro y alrededor de hospitales estadounidenses, personal médico ha denunciado que esta presencia está afectando gravemente la atención de pacientes y la seguridad sanitaria. Trabajadores del sector sanitario aseguran que agentes migratorios han ingresado a instalaciones hospitalarias, incluso en algunas ocasiones impidiendo la atención de urgencias y accediendo a zonas reservadas para pacientes sin órdenes judiciales claras.
Enfermeras como Dianne Sposito relatan incidentes en los que agentes del ICE impidieron que el personal brindara atención básica a una paciente que había llegado en condición delicada, creando confusión y temor entre los profesionales de salud. Estas situaciones han generado un impacto emocional no solo en pacientes indocumentados, sino también en trabajadores y familias que temen consecuencias por buscar atención médica.
La principal crítica del personal médico se centra en que la presencia de agentes federales armados en pasillos y salas comunes ha provocado que pacientes retrasen o eviten acudir a urgencias por miedo a un posible encuentro con autoridades migratorias. Esta dinámica, afirman los trabajadores, está erosionando la confianza en espacios tradicionalmente considerados seguros, como los hospitales, y podría agravar problemas de salud pública si personas con necesidades médicas evitan recibir tratamiento a tiempo.
Organizaciones y sindicatos, como la Unión Nacional de Enfermeras (NNU por sus siglas en inglés), han convocado protestas y presentado demandas legales para exigir que se restablezcan las protecciones a los llamados “lugares sensibles” —entre ellos hospitales, escuelas y templos religiosos— que anteriormente limitaban las operaciones de agentes migratorios en estos espacios.
Mientras tanto, el debate en torno a la presencia del ICE en instalaciones sanitarias continúa intensificándose, con defensores de derechos civiles y profesionales de la salud señalando que garantizar el acceso seguro y sin miedo a la atención médica debería ser una prioridad en cualquier política pública.


